El período más
adecuado para corregir conductas racistas, es la infancia. Por este motivo, los docentes tenemos un papel fundamental
compartido con los padres en corregir dichas conductas partiendo de la idea
fundamental de que todo individuo, dependiendo de donde proceda, goza de los mismo
derechos que cualquier otro. Es decir, se trata de enseñar a los niños que más
allá de razas, religión, cultura, costumbres…todos somos iguales: seres
humanos.

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